Política fiscal
Déficit público en 2023: cómo España se situó en el 3,7 % del PIB
La liquidación presupuestaria confirmó una desviación de cuatro décimas respecto a la previsión del Gobierno. Analizamos qué partidas fallaron y cuáles superaron las estimaciones.
La liquidación presupuestaria y lo que revelan las desviaciones por partida
El Ministerio de Hacienda publicó en enero de 2024 la liquidación del presupuesto del Estado correspondiente al ejercicio 2023, con un déficit de las Administraciones Públicas del 3,7 % del PIB, frente al 3,3 % previsto en el cuadro macroeconómico aprobado en los Presupuestos Generales. La desviación de cuatro décimas equivale a aproximadamente 5.800 millones de euros adicionales de déficit. Los ingresos tributarios superaron en un 4,2 % la previsión inicial, gracias principalmente a la recaudación del IRPF (impulsada por el crecimiento del empleo y de los salarios nominales) y del IVA. El problema estuvo del lado del gasto: las transferencias a la Seguridad Social para cubrir el déficit del sistema de pensiones superaron en 6.300 millones la partida presupuestada, como consecuencia de la revalorización de las pensiones ligada al IPC y del envejecimiento demográfico. El gasto en intereses de la deuda pública también superó la previsión en 2.100 millones, reflejo del endurecimiento de las condiciones financieras por las subidas de tipos del BCE a lo largo de 2022 y 2023. Desde la perspectiva del Procedimiento de Déficit Excesivo (PDE) europeo, España sigue sin cumplir el criterio del 3 % del PIB establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento reformado. La Comisión Europea puede iniciar un procedimiento de supervisión reforzada si el déficit estructural —ajustado por el ciclo económico— no converge hacia el objetivo a medio plazo.
Deuda pública y financiación: los riesgos que mira Bruselas
La deuda pública española cerró 2023 en el 107,7 % del PIB, tres puntos por debajo del máximo del 120,3 % registrado en 2021, gracias al efecto denominador del crecimiento nominal del PIB. La reducción en términos nominales de la deuda ha sido mínima: el stock agregado apenas se redujo en 4.000 millones de euros, mientras que el PIB nominal creció en torno a 80.000 millones. Esta dinámica pone de manifiesto que la mejora del ratio deuda/PIB depende casi íntegramente del crecimiento económico y de la inflación, no de una consolidación presupuestaria activa. El Banco de España alertó en su Informe de Estabilidad Financiera de otoño de 2023 de que un escenario de menor crecimiento o de tipos de interés elevados durante más tiempo podría deteriorar rápidamente la senda de reducción de deuda. El coste medio de la deuda viva se mantiene en el 2,3 %, pero la deuda nueva se emite a tipos superiores al 3,5 %, lo que implica que el coste medio seguirá subiendo en los próximos ejercicios a medida que venzan los bonos más antiguos emitidos en entorno de tipos cero.
