Mercado laboral
El paro baja al 11,3 %: qué esconde la EPA del primer trimestre
La tasa de desempleo alcanzó mínimos históricos desde 2008, pero varios indicadores secundarios matizan el optimismo del titular.
Los datos que el INE publicó y los que no aparecen en el resumen de prensa
La Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2024 registró una tasa de paro del 11,33 %, la más baja desde el tercer trimestre de 2008. El titular es positivo, pero la lectura completa del microdato ofrece una imagen más matizada. En primer lugar, la tasa de actividad cayó tres décimas, lo que significa que una parte de la mejora en la tasa de paro se explica por personas que dejaron de buscar empleo activamente y, por tanto, salieron del denominador. En segundo lugar, el empleo a tiempo parcial involuntario —aquellos que trabajan menos horas de las que desearían— representa todavía el 42 % del empleo parcial total, un porcentaje que apenas ha variado desde 2020. En tercer lugar, el crecimiento de los contratos indefinidos ordinarios se desaceleró respecto al trimestre anterior: el saldo neto fue de 87.000 contratos, frente a los 134.000 del cuarto trimestre de 2023. La reforma laboral de 2021 ha reducido la temporalidad —del 26 % al 17 % en dos años— pero el mercado laboral español sigue mostrando una segmentación notable entre colectivos. La tasa de paro juvenil (menores de 25 años) permanece en el 28,6 %, más del doble que la media de la UE-27, que se situó en el 14,9 % según Eurostat. Por comunidades autónomas, Ceuta (33,1 %), Melilla (29,4 %) y Andalucía (18,7 %) registran tasas que triplican las de Navarra (7,2 %) o el País Vasco (8,1 %), lo que evidencia que el mercado laboral español no es un mercado único sino una superposición de realidades regionales con dinámicas muy distintas.
Qué indica la evolución del empleo por sectores
El sector servicios concentró el 78 % del empleo neto creado en el trimestre, con especial peso de las actividades de hostelería y comercio minorista, ambas con alta estacionalidad. La construcción aportó 23.000 empleos adicionales, impulsada por la inversión en rehabilitación vinculada a los fondos Next Generation EU. La industria manufacturera, en cambio, destruyó 11.000 puestos de trabajo, un dato coherente con la contracción del PMI industrial que el Banco de España señaló en su último boletín económico. Para el análisis de la calidad del empleo, el indicador más relevante es el coste laboral unitario, que creció un 3,1 % interanual, por encima de la productividad aparente del trabajo (1,7 %), lo que implica una pérdida de competitividad-coste. Este diferencial es uno de los factores que el BCE monitoriza para evaluar las presiones inflacionistas domésticas en los países del sur de la eurozona.
